Un aprendizaje, no un bootcamp
Las escuelas gradúan estudiantes. Los empleadores necesitan gente que sea realmente buena. Nosotros somos el empleador.
¿Por qué una empresa haría esto gratis?
Porque es más barato y más fiable que contratar a desconocidos. Esa es la respuesta honesta, y es la razón por la que esta academia ha sobrevivido diez años mientras los cursos gratuitos van y vienen.
El incentivo de una escuela es graduarte. El incentivo de un empleador es que seas realmente bueno. Cuando quien forma y quien contrata son la misma empresa, la formación no puede aguarse: el resultado nos lo quedamos nosotros.
Por eso también es exigente. No necesitamos certificados repartidos por el mundo; necesitamos ingenieros en nuestros equipos. La academia es dura porque el trabajo lo es.
El compromiso de contratación
Completa la academia y recibes una oferta de trabajo. Todo el que completa es contratado — por una empresa del grupo Lasting Dynamics o por una de nuestras empresas asociadas. Ese ha sido el trato durante diez años.
Completar significa llegar hasta el final: no ser dado de baja de la academia, no abandonar, y terminar dentro de los plazos de la cohorte. Es un listón real — y es exactamente por eso que la oferta al final también lo es.
La colocación no se deja en manos de un portal de empleo. Nuestro CEO mantiene una red personal de ~100 empresas asociadas entre EE. UU., Europa y Oriente Medio, y contacta directamente con sus C-levels para recomendar a cada graduado. El respeto que esas empresas tienen por Lasting Dynamics es la razón por la que los perfiles se colocan rápido: quienes completan suelen ser contratados en dos semanas.
Para quién es
No es un curso desde cero. Necesitas experiencia profesional demostrada, o un título en informática, ingeniería de software o una cualificación similar.
Se desarrolla íntegramente en inglés, full remote, desde cualquier parte del mundo. Necesitas hablar y entender bien el inglés, y tener una conexión a internet estable.
Si ese eres tú, la entrevista de acceso es la primera conversación de verdad — no un filtro que temer.